Levantando casas y corazones en Machalí
Escrito por: Katina Ferrer
Fotos: En Picasa, por Alejandra Náser.
¿Quieres saber más? ¡ Sigue leyendo!
Escrito por: Katina Ferrer
Fotos: En Picasa, por Alejandra Náser.
¿Quieres saber más? ¡ Sigue leyendo!
Escrito por : Katina Ferrer
Selección de Fotos en Picasa (de Pamela Figueroa).
Up: date: ahora también etenemos ¡flickr!, la selección de fotos de esta actividad, en esa plataforma, aquí.
¿Quieres saber más?¡Sigue leyendo!.
Escrito por: Katina Ferrer
La tarde mágica de Machalí
“El payaso” y “Hacer dibujos” fueron algunas de las actividades que más gustaron a los niños de Machalí el domingo recién pasado durante “la tarde de los niños”. Al encuentro, organizado por gente de La CEPAL en conjunto con la alcaldía, llegaron más de 60 voluntarios de Santiago. Aparecieron con música, monitora, marionetas, cereales y leche con chocolate. Además llegó una orquesta del ejército a amenizar la velada.
Las actividades se realizaron en el gimnasio techado de la población Salvador Allende y fueron un éxito de convocatoria, el lugar estaba realmente muy concurrido. Los pequeños, cuyas edades fluctuaban mayormente entre cinco y diez años, hicieron hermoso dibujos con témperas de muchos colores. Estos dibujos serán expuestos prontamente para deleite del público. Los niños también disfrutaron con una función de títeres y una obra de teatro.
La jornada duró hasta cerca de las ocho de la noche y todos, los visitantes y los machaleños, se fueron a sus casas muy agradecidos y contentos. El próximo domingo se hará algo similar en la población Los Guindos, también de la comuna de Machalí.
Todas las fotos de ese día, organizadas en albumes, incluido el albúm "Selección de fotos" .
Up-date:
1- Algunos cartones dibujados fueron expuestos en La Cepal, fotos aquí.
Eso fue en breve, pero también está la versión completa…Que cuenta cómo llegamos desde "La historia de Beatriz" , un jueves en La CEPAL, a que más de 60 personas estén en menos de 15 días pintando en Machalí...Sólo sigue leyendo, (si no se despliega el texto apretando el link que dice " Read the rest of this post" pincha el título de este post y aparecerá el resto del artículo).
Del dicho al hecho…
La historia de Beatriz fue la semilla. Ese día en que ella dijo, desde el segundo piso, ante una sala llena y con voz quebrada, que se le había caído la casa y comentó la situación de sus vecinos, los habitantes de Machalí, algo pasó en ese lugar. Y esa energía fue canalizada de inmediato por Alicia: “Beatriz- dijo- quiero que bajes y hables con Eduardo Chaparro”.
Desde ese minuto todos volvimos a nuestros deberes, más bien, casi todos. Un grupo de gente se juntó a debatir cómo se ayudaría y a quién. Había distintas propuestas, pero entonces María Elisa dijo: “La caridad empieza por casa, tenemos la situación que nos informó Beatriz, debemos apoyar a Machalí”… La aprobación fue inmediata y unánime… Machalí fue adoptado.
En la asamblea convocada por el Consejo para esa misma tarde hubo varias sugerencias. Beatriz contó que los niños estaban sin clases, y que necesitaban hacer cosas, quizá se podían dar lápices, útiles para dibujar… Y entonces a Rosemarie se le ocurrió que quizá podrían hacer algo como pintar… Además María Elisa contó que su cuñada, Claudia, era sicóloga y experta en actividades con niños…
El espacio estaba colmado de ideas… Pero había que actuar bien. Sabiamente se acordó primero ir a evaluar qué se necesitaba y cómo nosotros, las personas de La CEPAL, podíamos colaborar eficientemente. Se decidió entonces que la ayuda sería en coordinación con el alcalde, quien debía saber mejor que nadie cuál era la situación de su gente. Beatriz se encargó de gestionar la cita raudamente. Funcionó. Y al día siguiente, el comité de acción para Machalí, de nueve personas, partió a la localidad cuyo nombre significa “Tierra de Brujos”, ubicada a una hora de Santiago, en la van que fue provista, sin dilación, gracias a Alicia.
Llegaron y los recibió el alcalde, José Miguel Urrutia. Él les mostró lo que venían a ver… y fue desgarrador. La población Salvador Allende, una de las más dañadas de Machalí, presentaba casas literalmente en el suelo… Muros destruidos, personas tristes y muchos niños dando vuelta. Las madres, en general solas y jefas de hogar, se acercaban a la autoridad a pedir cosas. El alcalde respondía claro, concreto, esperanzador. Los niños miraban, se sorprendían ante “la gente de Santiago”, uno dijo que aún tenía miedo por las noches. Hubo muchos encuentros y muchas fotos. Al regreso, el comité ya tenía ciertas decisiones previstas.
Se concluyó que había tres focos de acción: asesoría en investigación en lo que se necesitara, ayuda monetaria y de voluntariado para reconstruir casas y ayuda espiritual para los niños de Machalí. Esto último sería lo primero. La urgencia vital ya estaba siendo considerada, de modo que esta vez se priorizaría el alma. La evaluación realizada hasta las tantas por Alejandra y Eduardo fue enviada al Consejo esa misma noche. Ahí se informaba que la primera actividad sería para los niños, y sería el domingo de esa semana. Tiempo record para La Cepal.
En dos días gente del ILPES, guiada por Alejandra, y muchos otros coordinados por María Elisa, generaron lo necesario. Convocatoria para la ayuda, organización para reunir a los niños ese día y hora, hacer un programa entretenido, comprar materiales, etc.…La ayuda se fue propagando mágicamente y así se fueron sumando voluntarios para esto y aquello, internos claro, pero también externos . Uno de ellos fue Max, el titiritero, quien ofreció una función gratuita y otra fue Claudia, la sicóloga, que aceptó gustosas y presta participar en esto.
Yo, por mi parte, pedí ayuda por Internet en mi posterous (que tuvo más de 500 visitas y más de 35 menciones en twitter), también, y como mencioné antes, conté la "Historia de Beatriz" en mi Blog AZUL. Finalmente logré que en el popular blog Saborizante , así como también el Portal Chile Ayuda a Chile, donde se están organizando TODAS las actividades pro ayuda, se difundiera esta actividad. Igual, lo de la web sirvió para contar, pero el fuerte de la ayuda provino de los involucrados directamente. Y así, por el mail enviado por el Consejo, familiares y amigos de los que quisimos ir, más organizadores, llegamos el 14 de marzo al salón Presbisch de La Cepal. Éramos más de 60 personas.
Y nos fuimos a Machalí…
“¿Ya podemos comer?” fue lo primero que escuché subiendo al bus, tipo 13 hrs, y me reí de buena gana. A los dos segundos todos sacábamos sandwichs, jugos, leche con chocolate, galletas y demás provisiones. Ya había buena onda, como de paseo de curso. Jeans, polera y zapatillas era el atuendo casi universal, algunos llevaban además sombrero o jockey. El viaje fue ameno y conversado. Al llegar, ya se notaba las consecuencias del terremoto, era inevitable quedarse mudo ante esa imagen.
Nos bajamos en nuestro destino. El lugar era amplio y hacía mucho calor. Era domingo, pasadas las tres de la tarde, y naturalmente había poca gente en la plaza en la que nos detuvimos. Se veían las montañas verdes por todas partes, enormes y lejanas, como un telón de fondo que colgaba del cielo celeste celeste. Comenzamos a llevar las cosas –cartones, merienda, pinceles, etc.- entre todos al “Gimnasio techado” de la Plaza en la población Salvador Allende.
Era un galpón gigante, con pastelones, ahí llegarían los niños (habían sido convocados con unos papelógrafos). Algunos empezaron a salir de sus casas a mirar qué pasaba y poco a poco se acercaban… Mientras eso ocurría, un grupo fuimos a conocer un poco más del lugar y a visitar a algunos habitantes con Fabián, uno de los vecinos que espontáneamente empezó a colaborar con ayuda in situ la noche del terremoto, para los más afectados, cuyas casas estaban destruidas.
La mayoría de la gente que vimos en nuestro periplo era mayor, como Nena o el Sr. Juan Rebecco y sus casas ya no existían, literalmente. Nena (76) era muy creyente en Dios, nos dijo. Dormía en una carpa que les dio la municipalidad ja ella y a su marido, que tenía muletas. Cerca, en otra carpa, dormía su hijo de 35 años, quien sufrió meningitis de chico y no fue tratado, de modo que hoy tiene una edad mental de un niño pequeño. Este hombre no estaba, solía ir al cementerio. Dijo Nena que ahí le gustaba ir porque llegaban turistas y le daabn monedas (el cementerio pensé, qué raro...). Lo que quedaba de la casa de este matrimonio estaba en un terreno amplio con varios árboles y parras de uva con frutos que me regalaron… Ellos que no tienen nada me dieron frutos dulces... Por otra parte, a Juan no le quedaba casi nada en pie, salvo "Mono" el perro y un altar a la virgen, con plantas en agua... En ambos casos (Nena y su marido por un lado, y Juan por otro) me llamó la atención ver carpas con camas altas adentro. Fabián me explicó que eso era importante para evitar a los muchos ratones que andan por ahí, en el piso.
Visitamos a Paula, y a otras personas también. Nos mostraban donde dormían antes, y que ahora, veíamos, sólo estaba en ruinas. Era estremecedor. Fabián les decía “ya, yo me voy a encargar de traerte esto o lo otro. Yo le voy a decir a José Miguel”. Nosotros mirábamos mudos. ¿Qué podíamos decir ante esa realidad?. Las casas eran viejas y habían crecido un poco según las necesidades. Nunca hubo una planificación urbana, ese lugar nació como una toma en los 70.
Al visitar esas personas, les dábamos la mano y los escuchábamos un poco, sólo con eso, que era tan simple y gratis, esas personas se sintieron tan agradecidas. Siempre se dice que uno gana más que ellos, cuando se hacen estas cosas, y creo que es verdad, pero no hay nada como vivirlo… Dar en esto es realmente mucho mejor que recibir.
Fabián además nos mostró una típica casa tradicional de Machalí, de adobe. Pareciera que estuviera hundida, pero lo que ocurrió es que cuando se asfaltó el pueblo, el nivel del suelo subió con todo ese material, entonces las casas quedaron como hundidas desde la calle. La casa que nos mostró estaba en venta antes del terremoto… Hoy su letrero de “se vende” yace colgado, olvidado. Uno sólo detiene el paso para ver las cruces rojas en sus muros, que indican “para demoler”.
Este es otro problema. El bien quedó sin plusvalía, eso le pasó a varias familias. Eso me da pena, claro, pero por otra parte es quizá la única manera que algo de lo original se preserve, no sé... Fabián nos contaba que Machalí fue siempre una tierra agrícola, frutera, de clima propicio para el agro… Pero esa riqueza ha sido desaprovechada, como en tantas partes de la zona central, y la tierra fértil ha quedado sin germinar pues en su lugar se han hecho casas y bellos condominios.
Esto de que Machalí se haya transformado en residencial, un poco lo que ha pasado con otros lugares como Pirque o Lampa, ha llevado consigo que ya la gente no trabaja en el campo, simplemente porque no hay campos que trabajar . O sea, muchos desocupados. El alcalde contaba que dado el terremoto se construirán varias viviendas, además de las que logre donar el estado, ahora que tras la réplica del 11 de feberor, cuyo epicentro fue Rancagua, se declaró zona de catástrofe a este lugar también. Eso hace que los recursos lleguen sin mediar aprobación de proyecto, o sea, mucho más rápido... Pero no lo suficiente para cubrir lo que se requiere. Se necesitan más de 1000 casas y con urgencia 700. Para esas construcciones, además del voluntariado, serán contratados los lugareños.
Seguimos caminando por esas calles polvorientas con Fabián y así vimos varios esfuerzos de familia. Gente que solos, a puro pulso, paraban de nuevo sus viviendas… En el trayecto también vimos el colegio. El único de la población que alberga a los casi 500 niños que habitan ese barrio. La parte nueva, inaugurada en septiembre de 2009, estaba con varios daños, la parte antigua en cambio estaba intacta. Todos los niños empezarán sus clases la semana que viene, pero en dos jornadas, y no en jornada completa como antes, pues no hay espacio para ello aún.
Ya regresando, nos encontramos con un motociclista. Fabián nos contó que él era parte de un grupo de motoqueros que se habían unido para ayudar y que ya habían hecho una colaboración importante. Luego, nuestro anfitrión nos invitó una empanada “de verdad”, aceptamos gustosos, pero ya estaban agotadas. Obviamente muchas personas pensaron que era buena idea comer algo así ese domingo, igual que nosotros... pero antes. Así que nos quedamos con cuello, y emprendimos la marcha de regreso.
Tomamos una calle de subida, de tierra, para volver al punto de partida. Y entonces vimos una mujer con carreta y personas reconstruyendo lo que había sido su cocina, su pieza, su vida. Vimos también un caballo pastando tranquilo, como si todo fuera normal... y así lentamente llegamos otra vez al galpón… Esta vez, estaba lleno de niños.
Y entonces todo se hizo magia
“Quiero más azul” escuché decir a uno de los "artistas" de cómo siete años, extendiendo su cubeta de hielo, que hacía las veces de mezclador, a la monitora de su grupo, con las manos enteras manchadas. Había un montón de grupos en círculos sentados en el suelo con hojas de block de cartulina en los que plasmaban distintas cosas. No faltaban colores, ni baldes, ni hojas y sobraba imaginación. Claudia dio las instrucciones y todo fluyó como agua para chocolate.
Los temas pintados eran diversos pero muchos eran la familia y las casas. Todo era al son de la orquesta del ejército que casualmente también fue a entretener a la población ese día. Y luego el DJ, Luis, de seguridad CEPAL, provisto con el equipo de sonido de la municipalidad, se encargó de mantener un acompañamiento musical acorde con el evento. Todo estuvo súper.
Mientras los dibujos se secaban, Claudia reunió a los niños en un círculo grande con las manos tomadas y les hizo cerrar los ojos y soñar un poco. Mientras, los monitores expandieron rollos de cartón en el piso… Los que luego también fueron pintados por los niños. Más colores, casas y demás motivos quedaron plasmados ahí esa tarde. Y mientras las obras se secaban, ¡Merienda!.
Helados, jugos, bebidas, galletas, cereales y otras cosas fueron repartidos entre todos. No faltaba para nadie, y todo estaba exquisito. Mientras algunos de nosotros ya comenzábamos a guardar materiales… Los niños fueron terminando su colación paulatinamente. De modo que unos se fueron a jugar a la pelota y otros al castillo inflable hasta que todos hubieran comido. Entonces llegó el siguiente número, un clown, que se ganó el cariño del público y nos dio mucha risa a todos. Él, Rodrigo Arias, era amigo de Max Meriño, el titiritero.
Luego Max mostró la obra “Las aventuras y desventuras del pirata Pepe”, que tuvo muchísimo éxito entre la concurrencia, logrando la atención de grandes y chicos. Esto es importante, pues los machaleños gustan del teatro. De hecho, gracias al Tío Polilla, hace seis años ya que realizan el “Festival Internacional de teatro de Machalí”, donde, gracias a la organización ENTEPOLA traen a artistas extranjeros entre el 10 y el 20 de enero cada año.
Los dibujos se secaron, y cada uno sacó el suyo si se lo quería llevar… Los otros los tomó Fabián para organizar una exposición pública. Los rollos de cartón los trajimos a La Cepal. A la caída de la tarde volvíamos los colores de mezcladores a las botellas y entre todos guardamos todo otra vez en el bus.
El alcalde y Fabián nos fueron a despedir, todos estabábamos muy contentos y agradecidos, nosotrso por haber ido y los residentes porque hubiéramos ido. Nos comprometimos para el domingo siguiente en la población “Los Guindos”, nos sacamos una foto grupal, y nos subimos al bus con el corazón inflado y ganas de golosear. Aparecieron galletas, jugos y otras cosas. Muchas conversaciones de lo que vivimos… Llegando a Santiago nos recibió el apagón nacional, pero a nadie le importó mucho, andábamos iluminados.
Up-date: Algunos cartones dibujados fueron expuestos en La Cepal, fotos aquí.